viernes, 18 de junio de 2010

"El caos es un orden sin descifrar...."



Malas noticias para hoy, murió José Saramago, si, muchos ya lo veían venir, el señor no era un jovenzuelo, pero siempre te toma por sorpresa la muerte de un personaje que aunque lejano, tuvo alguna influencia en tu vida.
Sé que a muchos no les agrada su postura y yo misma critiqué en su momento algunos de sus libros (como el Viaje del Elefante), el cual, si bien estaba escrito con una técnica impecable, no contó una historia que me encantara, tal vez sucedió esto porque lo leí después de leer Ensayo sobre la ceguera o La Caverna, libros que sí me fascinaron por los temas que trataron y por la forma en que fueron escritos.
Hace cinco años aproximadamente tuve la oportunidad de entrevistarlo. Él fue a un evento del Tecnológico de Monterrey, la cátedra de literatura que se organiza anualmente, la cual se denomina Cátedra Alfonso Reyes. En fin, yo en esa época trabajaba en la agencia informativa del Tec y tuve que ir a su conferencia para entrevistarlo después.
Creo que esa fue la primera entrevista que le hice a una persona que yo admirara. Recuerdo que ha sido una de las entrevistas más difíciles que he hecho, porque Saramago me respondía con una mezcla entre inglés, portugués y español, lo que hacía difícil entender bien todo lo que me decía, pero, de cualquier forma todo lo que platicamos estuvo enmarcado por una elocuencia genial, propia de un premio Nobel.
Me contó de sus posturas políticas, de cómo creía que la sociedad estaba destinada al fracaso de seguir dependiendo del dinero y el libre comercio como única respuesta para el crecimiento, de su percepción acerca de los empresarios y de su incesable lucha por lograr que la gente leyera más.
Después de la entrevista yo estaba fascinada, ¡había platicado con Saramago! Rápidamente escribí mi nota, creo que ha sido de las que más he disfrutado escribir, aunque de hecho, cabe decir que ya estaba hecha desde el momento de la entrevista, únicamente tuve que darle secuencia lógica. Sus palabras eran buenas desde que salieron de su boca.
Lo que siguió fue sumamente frustrante, yo plasmé en mi texto el sentimiento anticapitalista del autor y los motivos por los cuales podría tener razón en estar en desacuerdo. Sin embargo, el medio para el que escribía era del Tec y obviamente, cualquier crítica hacia el capitalismo era rechazado por contraponerse con las ideas de la institución, así que para mi trauma y enojo, tuve que modificarlo y tocar temas que no hirieran susceptibilidades.
A pesar de lo duro que fue para mí enfrentarme a la “censura” esta experiencia me enseñó mucho. Como periodistas, desgraciadamente tenemos que dejar a un lado nuestra manera de pensar y nuestras ideas para darle paso a la ideología de los medios que nos contratan. Sí, siempre podremos poner nuestro toque en alguna nota, o cambiarnos de medio si no nos parece, pero al final de cuentas, quienes controlan la información son los medios de comunicación que dan trabajo a muchos periodistas.
Ahí aprendí a congeniar mis ideas con las del medio para el cual escribía, fue lo más saludable para ya no hacer tantos corajes cuando me regresara un texto.
Afortunadamente también existen los blogs y otros medios a través de los cuales podremos expresarnos más libremente.
En fin, murió Saramago, quienes han leído sus obras ya me dirán si les agradan o no, por lo pronto los dejo con una de sus frases, muy adecuada para los tiempos actuales:
"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista; tienes que leer."

2 comentarios:

  1. Indudablemente Saramago es uno de los iconos de la literatura contemporanea. Podemos o no estar de acuerdo con las posturas ideologicas, en lo que si no hay duda es en la calidad de su obra, con algunas excepciones. felicidades por la experiencia inolvidable de la entrevista. Saludos

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  2. Si, murió uno de las grandes plumas del siglo XX. Si te he de ser sincera, es una de las afortunadas de este planeta por haber entrevistado a uno de los hombres que más inquietudes causaron a propios y extraños. Un hombre, que estaba contra todo y nada. El que entre sus dedos la pluma volaba hacia mundos no explorados y que al aterrizar nos hacia odiarlo o adorarlo. Réquiem por Samarago..

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