Esta frase, ya por todos conocida, pronunciada por Fernando Martí al descubrir el funesto desenlace en el secuestro de su hijo, puso en la opinión pública el descontento social hacia la incapacidad de las autoridades por solucionar ese tipo de problemas. La exigencia de este empresario resumió lo que muchos pensábamos, sin embargo, se quedó en simples palabras porque los aludidos simplemente hicieron oídos sordos.
Por eso, cuando leo que el primer ministro de Japón ,Yukio Hatoyama, renunció debido a su baja popularidad y a que no pudo cumplir con la promesa de campaña de reubicar la base militar estadounidense localizada en Okinawa, me pongo a pensar qué pasaría si acá se hiciera lo mismo.
Para empezar, Sonora se hubiera quedado sin gobernador después de la tragedia de la guardería ABC; del mismo modo, Molinar Horcasitas no sería el secretario de comunicaciones y transportes y estaría buscando un trabajo diferente, fuera del escrutinio público.
Junto con Bazbaz, Peña Nieto se uniría a las filas del desempleo, pero tal vez buscaría trabajo como vocero de alguna marca de gel para el cabello, o como doble de Jimmy Neutrón. Y así podríamos remontarnos años atrás y encontraríamos muchos personajes que debieron haber renunciado, de hecho, creo que ninguno de los presidentes que hemos conocido hubieran terminado sus sexenios.
Pero en lugar de esto, ¿qué sucede? Siguen los mismos en el poder, hay más secuestros, extorsiones, robos, “daños colaterales”, funcionarios que se aprovechan de su influencia, en fin. Y sí, las cúpulas del poder tienen problemas muy grandes y deberían ser sinceros cuando se trata de su mal desempeño, pero también creo que la descomposición de nuestro país se debe a las actitudes de los ciudadanos.
Todos nuestros actos, por mínimos que sean, construyen nuestra definición como sociedad, y si durante nuestras actividades diarias no respetamos a los demás, al tratar siempre de “agandallar”, si no respetamos las reglas, si somos descorteses, damos mordidas, y un largo etcétera, es más probable que la descomposición social se incremente.
Sé que éste puede resultar un comentario trillado pero creo que el respeto a la naturaleza y a los demás se traduce en mejores sociedades.
Así que, antes de exigir de nuestros líderes un comportamiento ejemplar, deberíamos de mirarnos al espejo y ver qué cuestiones podemos mejorar personalmente.
Y que conste que este mensaje no tiene nada que ver con la Iniciativa México, la cual, nada más de escribirla, ya me sacó ronchas....
viernes, 4 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Coincido contigo en la podedrumbre en que se encuentra nuestro sistema de procuración e impartición de justicia. Te comento en países como China no solamente renuncian al cargo se les abre un proceso penal y si son culpables los servidores públicos pagan con su vida los errores que hayan cometido. Yo iría más allá de las renuncias en el caso de la guardería ABC. Se les debe fincar responsabilidades penales a los altos funcionarios del gobierno de Felipe Calderón. Simplemente corrupción e impunidad van de la mano. Todo esta podrido.
ResponderEliminar